Acero, hierro y aluminio son los tres materiales que más utilizamos en carpintería metálica, y cada uno tiene un comportamiento distinto según el proyecto. Aquí te explicamos las diferencias reales para que sepas por qué recomendamos uno u otro en cada caso.
Hierro
Es el material más resistente y económico para estructuras que necesitan soportar mucho peso: portones grandes, estructuras industriales, barandillas robustas. Necesita un buen tratamiento anticorrosión (galvanizado + pintura) porque, sin protección, se oxida.
Acero (incluido el inoxidable)
El acero al carbono se comporta de forma parecida al hierro en cuanto a resistencia, y también requiere protección frente a la corrosión. El acero inoxidable, en cambio, resiste la corrosión de forma natural sin necesidad de pintura, ideal para barandillas en zonas costeras o ambientes húmedos, aunque tiene un coste mayor.
Aluminio
Es mucho más ligero y no se oxida, lo que lo hace muy interesante para puertas correderas de grandes dimensiones (menos peso significa menos exigencia sobre el motor y el sistema de guiado) y para barandillas en primera línea de costa. A cambio, es menos resistente a golpes fuertes que el hierro o el acero.
¿Cuál elegimos para tu proyecto?
- Puertas y estructuras que priman resistencia y presupuesto: hierro con buen tratamiento
- Barandillas en ambiente costero o con mucho uso: acero inoxidable
- Puertas correderas muy grandes o pesadas: aluminio para aligerar el conjunto
- Estructuras industriales de gran carga: hierro o acero calculado por soldadores homologados
Te recomendamos el material según tu proyecto concreto y su ubicación, no según lo que sea más fácil de vender.
